CAMPAMENTO JUVENIL VOCACIONAL – ENERO 2020

 

Como todos los años en enero la delegación de los Hermanos Capuchinos de Bolivia abrimos las puertas de nuestro convento San Pío, en Naranjal – Montero, a los jóvenes para que puedan vivir una experiencia franciscana. Con un tiempo de oración más íntima con Dios, experimenten la alegría de la vida en fraternidad, conozcan un poco más sus fortalezas y debilidades y vayan de misiones para compartir la alegría de ser discípulos de Jesús.

Del 23 al 31 de enero, 15 jóvenes de diferentes lugares de Santa Cruz de la Sierra, vivieron una experiencia humana – espiritual diferente y novedosa como ellos mismos lo manifiestan. Tuvieron más tiempo para dedicarse a la oración personal y litúrgica y vivir más intensamente la eucaristía. Las reflexiones espirituales sobre la persona de Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre y nos anunció el amor y la misericordia de Dios y encargó a su iglesia seguir con esta misión. Se pudo ver a dos hombres de la historia del cristianismo, como cada uno de acuerdo a su época cumplieron este mandato, hablamos de San Pablo, el misionero de los pueblos y de San Francisco el seguidor del evangelio y amigo de los pobres. Pero estas meditaciones no podían quedar sólo en reflexiones, así que pusieron manos a la obra y  fueron 4 días a anunciar el amor y la misericordia de Dios para con sus hijos. Esta misión se realizó en el municipio de Minero en el lugar que se conoce como la banda del río. Se visitó las comunidades San Martín, Naranjos, La Patria, San Lorenzo, Rio Viejo, Litoral, Chuchial, Marotas, durmiendo en colchonetas en el suelo todos en un mismo salón, se compartió la comida con la gente y acompañados por los hermanos capuchinos se pudo evangelizar casa por casa, hacer juegos con los niños, visitar a los enfermos, celebrar liturgias y la Santa Eucaristía. Algunas veces se tenía que caminar una hora o un poco más para poder llegar a los diferentes lugares, pero siempre con alegría y rezando el rosario en el camino. Fue un tiempo de gracia y bendición.

Pero la mies es mucha y los obreros son pocos, así, también se visitó las comunidades cercanas al convento de San Pío, el barrio “8 de setiembre” y el barrio “La Propia” para compartir cantos y la Palabra de Dios con los niños, jóvenes y adultos. La fuerza de la misión se encontraba en la oración, sobre todo en la eucaristía.

No podía faltar el deporte y también disfrutamos de algunos partidos de fútbol que se jugaron con mucha intensidad, alegría y respeto; pues no se pretendía lesionar a nadie, aunque ya se sabe que esto a veces escapa del control.

Se terminó la experiencia con la Eucaristía de envío, pues ahora, la misión continua en el mundo en la vida cotidiana de cada uno. Todos los jóvenes agradecieron por este regalo que Dios les había dado y agradecieron a los hermanos Capuchinos por abrir las puertas de sus fraternidades para compartir su vida con ellos.

Paz y Bien.

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